sábado, 3 de octubre de 2009

Diàleg de la nit i l'ego

Estirado en la hierba observaba, entre el sonido de los grillos y el movimiento de las hojas, un cielo totalmente repleto de millones de puntos brillantes que dejaban, como entrever en la oscura noche, la existencia de una luz cegadora detrás de esas pequeñas y lejanas marcas agujereadas sobre ese extraño manto negro. Una luz que, después de millones de años de un heroico viaje a través del vacío, llegaba debilitada pero insistente, noche tras noche para iluminar mi pensamiento.

-¿Porqué a mí? ¿Porqué sois tan bellas y motiváis con vuestra belleza a que caiga en tantas preguntas que solo me conducen a la demencia?

Permanecía atento, segundo tras segundo, intentando descifrar los misterios de mi yo interior. Una visión pasó por mi cabeza como un flash back y enseguida retrocedí miles de años en un solo segundo y en un mismo lugar, pues sabía que eso era inherente al propio ser, La historia del todo, ya que para acceder a ella solo hay que usar la imaginación. Sabía que también nosotros somos, en realidad, polvo de estrellas, y sabía que su pasado, también narra la historia de mis propios orígenes. Meditando volé lejos, muy lejos en busca de mi nacimiento como ser. Pude ver demonios y ángeles y más de una vez me perdí en la historia y contemplé ideas y opiniones gritar desesperadamente mientras ardían en una hoguera. Ningún pasado me paró en mi búsqueda y aunque no paré incansable, jamás encontré algo que me pudiese definir. Y cuando hacía apenas escasos segundos que había comenzado mi viaje, una enorme explosión concentrada en el átomo más pequeño me devolvía a la realidad de mi presente.

-¿Soy yo, realmente? El recuerdo de aquellos que contribuyeron a la historia de la humanidad, y por tanto, del conjunto de "concepciones del yo" de la historia del universo ha quedado simplemente como ideas u opiniones arrojadas al fuego o catapultadas a los dogmas de alguna religión. Todas ellas, describen un mundo que fluye constantemente y las que intentan describir el que no lo hace, acaban siendo destruidas por la cesión de sus propios cimientos ante su peso moral.

La noche continuaba callada.

-Y si yo veo mi mundo tal como es, ¿Es pues toda la realidad exterior un simple espejo de mi interior? ¿Fluye acaso porque yo fluyo y ella debe mostrarse tal y como YO soy? O, ¿Es el concepto de YO el que se parece a un conjunto universal? ¿Es YO la opinión del conjunto o YO opino sobre mi reflejo?

La escena nocturna quedó momentáneamente iluminada por la presencia de una estrella fugaz.

-Nuestra historia se basa en las concepciones de los propios YO de la historia anterior a la nuestra. Cada concepción del Yo propio era pues la concepción propia del mundo exterior. Y es sobre eso que construimos nuestras bases filosóficas para determinar con estas opiniones la naturaleza de las opiniones buenas, malas, correctas o divinas. No obstante, ¿serán esas opiniones recordadas por vosotras, pequeñas estrellas, divinos misterios de un universo antiguo delante de nuestros ojos, si toda la humanidad muere? ¿Será la presencia humana tan efímera como una estrella fugaz o será su objetivo dejar un recuerdo imborrable en la naturaleza y el universo común?

Y el silencio se hacía cada vez más dueño y señor de mis labios y de mis palabras. Al igual que el miedo.

-Quizás sea ese el motivo, de la existencia humana. Quizás nuestra concepción sea el de opiniones, que puede ser que sean sobre la naturaleza. Puede que, al fin y al cabo, nuestra existencia se deba al juego patético de alguna mente con sus ideas. Puede que la percepción del YO sea puramente química, o incluso una ilusión. Puede que nada tenga sentido para un ser humano. O puede que ya estuviéramos aquí con un destino fijo, pues siendo meras opiniones, solo tenemos la finalidad de otorgar la visión de un concepto...

Y las nubes se apartaron, aclarando un cielo majestuoso que mostraba una enorme y amarillenta Luna en el medio. El viento empezó a soplar fuertemente y el lago empezó a remover sus aguas. Los rayos de la luna iluminaron mis ojos y un calor indescriptible rodeó mi cuerpo y me obligó a cerrar los ojos y escuchar mi alrededor con atención. Y fue entonces, que dejé de sentirme solo en la noche.

-Así que no sólo somos pequeños pasatiempos.- Sonreí, mientras hablaba con la noche- De hecho ni siquiera somos, ¿no es así? Así que era eso. Por fin lo entiendo.

El viento ahora se había convertido en una suave caricia en mis pensamientos.


-Ningún ser ha creado jamás nada ni a nadie con la intención de hacernos ver una realidad maravillosa. Jamás hemos diferido en nada con cualquier otro elemento real. No es que seamos opiniones ni seres cuya finalidad sea explicar lo que ven.


Me estremecí por mis propios pensamientos, más me dejé con placer que mis cuerdas vocales siguieran escribiendo mis ideas en la partitura de la noche.

-La historia del universo, su creación, fue la nuestra. La evolución de todos los seres del universo, fue la nuestra. Cada nacimiento nos aportaba una nueva pequeña opinión de la realidad y cada muerte o asesinato nos la quitaba. La historia humana es la historia de las opiniones y concepciones sobre cada uno de los aspectos de esta realidad que tenía cada ser humano que pisó este planeta. Y ninguno de nosotros estamos aislados de ninguno de ellos. Somos de hecho la misma cosa. Pero no somos ni un reflejo ni una opinión. Somos la idea propia del YO que intenta darse una explicación así misma de su propia existencia. Somos la mente del propio YO. Si todos nosotros queremos explicar una naturaleza y una realidad que, casualmente, se parece y es inherente a todos y cada uno de nosotros, ¿no estamos en realidad describiendo la naturaleza de un YO común y total? -Tomé aire y pensé en lo que acababa de decir.- ¿Y porqué debería el mismo universo y realidad que nos ha otorgado la razón y los sentimientos, engañarnos en este aspecto? No existiría tal causa que nos hiciera diferir del YO total.

Las estrellas escuchaban.

--Es como una única persona cuya finalidad en la vida fuese la de describir la existencia de su propio YO y su propia razón. Él sería su propio YO pero a la vez formaría parte de cada uno de los pequeños elementos que otorgasen argumentos u opiniones, a lo largo de su vida, sobre qué es realmente y de donde proviene esa capacidad para comprender la realidad que le envuelve. Eso es lo que nos ocurre, ¿No es así querida noche? Somos un YO absoluto totalmente unido a la realidad y al universo que usa la humanidad como su razón para explicar su propio YO y su propia existencia. ¿Formamos pues parte de un conjunto inmutable en espacio y tiempo?-Callé. Y continué.- ¿Es esa la causa de la vida? ¿Explicar qué es precisamente la vida?

Unas gotas caían suavemente ahora sobre mi cuerpo. Pero más que sentirme mojado me sentía completamente vivo al comprender que yo también formaba parte de cada una de esas gotas que mojaban mi cabello.

-¿No crees que es un poco estúpido que me hable a mí mismo? Aunque teniendo en cuenta que la razón de mi existencia es un diálogo constante conmigo mismo sobre mi propio yo, la verdad es que empiezan a surgirme nuevas dudas sobre lo que es lógico o no.


Pero aunque mis pensamientos no rondaron otra temática en toda la noche, aún restan, en este momento, muchas horas para que el amanecer pueda esclarecer alguno de mis pensamientos. Sigo pensando e intentando darme una propia explicación de mi existencia, y de mi lugar en el todo y en la historia de la explicación del universo como el YO.

Y es que jamás ansié tanto volver a ver el Sol...Quizás él pueda responderme si es posible ver el bosque dentro del mismo…

[Wahrheit]

lunes, 14 de septiembre de 2009

Fantasmas del futuro

Y si mis huellas, hoy, describen un pasado confuso y desecho, no es por otro motivo que el que confusión y rabia hayan sido mi norte todos estos años. Así como una dolorosa espina clavada directa al corazón en vísperas de un sueño, la que siempre me hicieron conocer como madre, mi tierra, me ha impuesto una realidad que ha tornado en polvo el gran muro de hormigón que había intentado levantar. Las calles de Barcelona y los paisajes de Cataluña han alumbrado muchas veces mi visión y aun hoy en día contienen mis fantasías más infantiles entre sus idílicas vistas y sé que perdurarán como una quemadura imborrable en el recuerdo de lo que pudo haber sido. Y aunque amo el tacto de esta tierra y suelo desear encontrar de nuevo ese mestral que me haga danzar a su son, el recelo que cría esta tierra en mí es demasiado grande para seguir conteniéndolo.

Cada segundo que persisto aquí es un tropiezo más en mi camino lleno de caídas. Es apartar la vista a un futuro inminente. Pisando mis propios pasos, hundiéndome aún más en este negro cieno que tanto me hace pesar mis alas. Soy consciente que la mancha imborrable que deja en mi corazón cada vez es más grande y que necesito partir inmediatamente si no quiero tener que plantar cara a esos fantasmas que hacen aumentar mi miedo a cada centímetro que se acercan a mi espalda sus pasos amenazantes. Fantasmas vestidos de rutina y encadenados por las cadenas del odio. Fantasmas del futuro.

Y tú, patria. Nunca escuchaste lo que decía sino lo que quisiste oír. Jamás te consideré mi madre y lo siento, pues no supiste serlo. Pues aunque tus ojos me vieron nacer, tu corazón jamás lo hizo. Jamás te interesante por conocer la felicidad de tu hijo más que por hacerle otro más. Mi patria, hoy reniego de ti. Me marcho a conocer mi verdadero hogar: El mundo. Y a poner timón rumbo al este, al encuentro de cada amanecer, en busca de mi propia historia, escribiéndola con la tinta de mis emociones sobre cada ola y cada gota de lluvia que mojen mis futuros retos. Y poder cantar a la vida que soy tan libre como el aire y que en mis sueños no hay frontera alguna que arrecie mis ganas de vivir.

Y soñar en Vanuantu. Y volar en Sri Lanka. Y pensar en el Nepal. Y violar el Everest. Quiero ser el ser más grande y el más pequeño a la vez. Quiero nadar como un pez, en mil aguas indomables, que vayan a morir a Suez desde el océano más grande que surcaré en mi vejez. Y quiero amar en Borneo. Y conquistar el Amazonas. Quiero pisar el mundo entero y navegar todas sus olas. Poder rugirle a todo el mundo con un grito de hermandad, aun a sabiendas que su odio les pueda hacerme disparar. Quiero que toda la humanidad, me condene único culpable, por decidir cómo y dónde nacer, quiero que así me den motivos para afirmar que hice bien en escaparme.

Y tú, mí amado compañero de viaje. Quiero que compartas mi testimonio del mundo. Quiero escucharte, caminante, tú que conmigo vas abriéndote paso por esta selva llamada vida, creando así tu propio sendero y adivinando tu destino. Ahora que, nuestros caminos se han cruzado, quiero sentir tu historia, y que tú oigas la mía. Quiero fundir tu historia con la mía y quiero que formes parte del recuerdo imborrable de mi vida. Quiero que seas una parte de mi alma y que en las escrituras que forjen mis aventuras, en un futuro, se entrelacen con las tuyas. Al igual que lo harán al final de mis días con el mismo puerto y la misma Luna que un día me vio nacer.

Ahora que nuestros caminos se han vuelto a encontrar tras el sonido de tus olas, ahora quiero que sepas que nunca te olvidé y que jamás me he marchado. He seguido teniendo a cada instante un pequeño trocito de ti guardado en mis entrañas y el eco de mi bastón en los fríos y oscuros muros del Barrio gótico me recuerdan que tú has hecho lo mismo. He vuelto para amarnos otra vez. He vuelto para abrazarnos y escucharnos. Cuéntame tu historia, Barcelona, tanto que has cambiado, que yo te contaré la mía. Y aunque mi noción del tiempo se perdió con los vientos alisios, sé que he vuelto por poco tiempo. He vuelto para marcharme, Barcelona. Y esta vez mucho más lejos de lo que yo desearía. Llora ahora, mundo entero, madre, sendero que marcaron mis pasos, historias que compartí contigo en mi camino, por el hijo que se va y que siempre podrás recordar entre atardeceres en el Parc Güell y atardeceres por la Barceloneta, entre sonidos de fantasmas del futuro de lo que pudo ser y no fue. He sido feliz en esta vida, mamá. Descanso en paz a tu lado.

[Wahrheit]

lunes, 24 de agosto de 2009

Romper

Muchas fueron las veces en que gigantescos edificios se derrumbaron sobre mí intentando aplastar mis sueños. Muchas fueron las veces en que fui ametrallado por soldados vestidos de familiares, que suelen cargar sus lenguas con comentarios acabados en lanza. Muchas fueron las veces en que enormes murallas se esforzaban por destrozar mi conciencia, y en que albañiles con mascaras amistosas se esforzaban por hacerlas más altas. Muchas fueron las veces en que volvió a mis sienes el temblor de mil bombas cayendo sobre mi alma. Y muchas fueron las veces en que cuatro paredes estrangularon mis esperanzas.

Muchas fueron las veces en que fuerzas titánicas de gigantescos huracanes intentaron desterrarme de mí mismo. Muchas fueron las veces en que el mar embravecido de mis ilusiones intentó tornarme un náufrago. Muchas fueron las veces en que el dolor de las llamas que quemaban mi corazón apresó mis ganas de seguir caminando sitiando mis pasos. Muchas fueron las veces en que el cansancio agotó la lucha por escapar de desiertos enteros de arenas movedizas. Muchas fueron las veces en que el temblor bajo mis pies abrió cañones enteros en la tierra de mi futuro. Y muchas fueron las veces en que montañas, rascando las nubes, me barraron la visión de mi horizonte.

Y mi piel demuestra con sus quemaduras el daño que he sufrido. Y mi cuerpo muestra con mil heridas marcas de garras deseosas de hacer daño. Y mis manos muestran las arrugas de una corta vida cargada de desengaños. Y mi lengua enseña la cola de esa víbora negra que intentaron hacer crecer en mí. Y mis ojos muestran la oscuridad aparente de mi interior. Y mi voz desgarra hoy el viento, cortando el tiempo, quebrando tierras y partiendo en dos todos y cada uno de los corazones de este mundo, demostrando al universo entero cuántas veces me han derribado, y cuántas veces voy a seguir levantándome.

Será quizás porque mis palabras siempre han resonado contra el frío e impenetrable muro que tengo delante. Quizás porque mis sueños siempre se han ido volando por las rejas que agotan mi destino. Será talvez porque mis ilusiones siempre han muerto tratando de luchar contra los grilletes que hoy me condenan. O quizás porque nadie jamás se interesó en buscar el tesoro encerrado más allá de ese par de pupilas marrones que hoy brillan a contraluz. Talvez será porque jamás oí a mi corazón latir tan fuertemente. Quizás será porque mis lágrimas jamás han valido tan poco. O quizás porque nadie jamás me escuchó gritar de esta forma.

Pero por fin las estrellas me dijeron claramente que mi vida valía lo que el reflejo de su luz sobre el mar. Por fin el fuego me explicó que mi vida valía lo que el calor de sus llamas. Por fin el pájaro me dijo que mi vida valía lo que su canto en una mañana de frío. Por fin la lluvia me susurró que mi vida valía lo que la sequía bañándose en sus gotas. Por fin el cielo me enseñó que mi vida valía lo que su azul oculto tras el gris de las nubes. Por fin el viento me cantó que mi vida valía lo que el baile de las hojas que mueve. Por fin la Luna me chilló que me quería. Por fin el Sol.

Y fue como el éxtasis mágico que desencadenó mis manos. El grito sordo que nadie escuchó hasta entonces fue silenciado por un huracán de colores. El tesoro que aguardaba en mi interior había sido abierto y ahora el cofre de mis sueños repartía libremente su contenido a toda la belleza que se le ofrecía delante. No habían paredes, no habían grilletes, sólo el deseo indomable de redescubrir mis pasiones y conquistar mis metas. No habían gritos desesperados y cargados de deseos de herirme retumbando en mi cabeza. No veía esos pequeños puntos del cielo recordándome lo efímera de mi vida. No existían esas miradas extrañas que se clavaban como puñales. Y ahora el Sol me recordaba que aquí nadie era juzgado ni por raza ni color, ni por moda, si no había miedo en tus actos. Si lo que deseabas, era vivir.

Ahora que, acompañado únicamente de un susurro acogedor, el viento me empujaba a realizar mis sueños. Ahora que las montañas me invitaban a alcanzar las nubes. Ahora que el desierto me abría las puertas de sus oasis. Ahora que nadie se escondía tras la oscuridad. Ahora que nadie me teñía del color del dolor. Ahora que sale el Sol en el horizonte de mi futuro.

Ahora vuelo sobre las miradas con recelo de los que quisieron matarme. Y quién sabe cuánto tiempo resistirán mis alas.

[Wahrheit]

miércoles, 5 de agosto de 2009

O Sol


-¿Alguna vez te habías fijado en lo pequeños que somos?

-¿Qué? ¿A qué te refieres?

-Mira delante de ti.

-¿El atardecer? Sí, es muy bonito pero no entiendo qué tiene que ver con…

-Mira esa ardiente esfera gigante. Cada día vuelve, puntual, a iluminar nuestros caminos y a calentar nuestras vidas. Cada día, sin que nadie la llame, aparece en nuestros cielos y llama a la puerta de nuestro mundo…y nosotros siempre se la dejamos abierta, para que pase a voluntad y nos despierte con sus rayos. Y mientras nace, como si de un frasco de tinta se tratara, va manchando y difuminando su color por ese gran mar azul que tenemos sobre nuestras cabezas. Ese gran mar al que nosotros nos es imposible llegar por nuestra propia naturaleza, el que ni siquiera podemos tocar, y que sin embargo él cada día desgarra con su rubí brillante. Es un misterio aún por descubrir, oculto, en las profundidades de ese gran océano que hay encima de nosotros, se encuentra solo y abandonado, flotando, como si agarrado por unos hilos invisibles que no le dejan ir, estuviera. Ni nuestro enorme Sol ha sido capaz jamás de liberarse de esos grilletes que le hacen ser, precisamente, lo que es. No ha sido capaz jamás de arrancar esos hilos que, por naturaleza, le hacen someterse a las leyes a las que todos estamos atados. Y, sin embargo, aunque enorme y vital para nosotros, ahí fuera el Sol no está solo. Millones de puntos de luz le acompañan, como ojos observándose unos a otros en la inmensa oscuridad del espacio, recordándole a nuestra luz redentora que es tan insignificante y pequeña como cualquiera de sus otros billones de hermanas que iluminan a su vez el camino de tantos trillones de posibles corazones a millones de años luz de distancia de este pequeño mundo.

-¿Y porqué somos pequeños? Hemos desarrollado una tecnología nunca vista en el planeta Tierra ni posiblemente en el universo. Cada día la medicina y la ciencia genética avanzan pasos agigantados en sus campos y pronto ninguna enfermedad será un problema para el ser humano. Además es la primera vez conocida que estamos descifrando por completo la historia de nuestro mundo, incluso desde la creación de nuestro universo. ¡Hasta hemos llegado a la Luna y seguro que muy pronto a Marte!

-El ser humano es pequeño por la oscuridad que hay en su interior, por su miedo. El miedo a perder lo que más valoramos en esta vida, sea nuestra familia o sea un puñado de monedas, nos hace movernos día a día y tomar decisiones que jamás deberíamos tomar. El tipo más rico y más presuntuoso del mundo puede que sea el tipo más miedica que existe sobre la faz de este planeta. No es capaz de enfrentarse al espejo y mirarse tal y como es, es por eso que tiene que esconderse tras un Smoking y un Mercedes-Benz, tiene miedo a sí mismo, y aunque lo intente, y muchas veces consiga que alguna gente no pueda ver más allá de su máscara, una flor no podrá nunca ocultar su perfume, así como muchas personas olemos su miedo a kilómetros de distancia. Pero no hace falta tener un Mercedes para guiarse por el miedo, pues todos nosotros lo hacemos día a día. ¿Cuál es tu mayor miedo? ¿Aquello que inunda de oscuridad tu corazón con el simple hecho de imaginarlo?

-Quedarme sola. No sola físicamente, sino el hecho de verme entre millones de personas y no tener un solo familiar, un solo amigo, un solo hombro en donde poder caer rendida…una sola mano que me ayude a levantarme.

-¿Acaso tiene miedo el Sol a brillar con toda la fuerza que le da la naturaleza? ¿Acaso tiene miedo el árbol a crecer hasta el cielo para rozar los calurosos rayos en invierno? ¿Tiene miedo acaso a caer el pájaro que vuela rozando las nubes? ¿Y por qué tenemos nosotros, a diferencia del Sol que nos marca el camino, miedo a brillar con toda nuestra fuerza interior? No sé quien puso al Sol donde está, ni quién ató los hilos que nos hacen ser como somos, pero estoy seguro que la inteligencia, si es que nos fue dada, cayó en nuestras manos para poder contemplar y disfrutar de esta realidad que se nos ofrece. Estoy seguro de que envolverse en una telaraña y cerrar los ojos, ocultándose tras un rifle, por el miedo a observar la belleza de la inmensidad del universo, es el instinto más antinatural que poseemos. Sentirnos solos nos aterra porque necesitamos saber que tendremos un abrazo cuando lo necesitemos, porque necesitamos sentir el calor del cariño de quien permanece a nuestro lado. Sé que si mañana me desvaneciera, y por muy negros que se tornasen vuestras almas, y por muchas lágrimas que brotasen de vuestros ojos; el Sol seguiría saliendo, manchando de luz como cada día los campos de flores primaverales. Pero si se apagara el Sol, dime tú, ¿cuántas vidas se apagarían? Todo lo que hasta entonces se había despreciado por ser común sería ahora el recuerdo imborrable de la belleza que se desvaneció. El augurio del final próximo sacaría una parte de nosotros totalmente desconocida. Todos nuestros recuerdos, nuestras promesas, nuestras ilusiones y miedos se esfumarían en poco tiempo, y sin embargo…volveríamos a mirar al cielo justo antes de marchar, como lo hicimos al nacer hace miles de años, para observar esos ojos brillantes que han estado contemplando nuestras vidas desde hace tanto tiempo. Y mientras nosotros nos esforzaríamos por demostrarnos, tan cerca del abismo como estaríamos, lo importantes que somos los unos para los otros, esos puntos de luz nos recordarían indudablemente lo insignificantes que somos.

- …

-Y ahora aquí, observando como el Sol se marcha durante unas horas, manchando con sus colores el horizonte, como si se aferrara a nuestro planeta y no quisiera dejar de iluminarnos, diciéndonos con los últimos rayos del día que volverá muy pronto; me pregunto, ¿Dónde están esas pequeñas luces que cada día se esfuerzan por demostrarme lo pequeño e insignificante que soy para ellas? ¿Qué es lo que tanto miedo les provoca que les hace ser capaces de sentir odio e ira por algún otro corazón? ¿Quién les ha tapado los ojos para que no pudiesen ver la belleza de su alrededor? ¿Acaso hemos sido nosotros mismos? ¿Acaso eres tú una de esas luces que tan pequeño me hacen?

-No…

-Prefiero pensar que eres como el Sol que me alumbra cada día. Inmensa y colgada en tus defectos, atrapada en tu belleza en la que me baño a cada segundo. Prefiero mirar de frente a esas estrellas y reírme de su aburrida y monótona vida que nos hace pensar que somos insignificantes. Prefiero pensar en lo grande que eres y no en las pequeñas y lejanas luces que me intentan decir lo pequeño que soy. Prefiero mirarte a los ojos y dejar de sentir el miedo a perder la luz de mi camino, porqué sé sin duda alguna que mañana volverás a aparecer en mi horizonte tiñendo mi inmenso mar azul con el color de tus labios. Sé que mañana tu sonrisa volverá a iluminar mi corazón. Sé que mañana la luz de tus palabras cegará los pequeños puntos que se esfuerzan en derrumbar mi vida. Ven aquí y hazme grande con tus palabras…

-Te Quiero…

[Wahrheit]

sábado, 13 de junio de 2009

Réquiem por Ruben

Cuando leas esta carta ya habrás llegado. He creído conveniente escribírtela porque seguramente ahora mismo te encontrarás perdido y no sabrás realmente qué hacer, además te estarás preguntando demasiadas cosas, es normal, todo esto ha ido muy deprisa y estoy segura que apenas tuviste tiempo para pensar dos veces en ello. Así que he empezado a escribirte estas líneas, y estoy convencida de que las guardarás en el fondo de tu corazón. Espero que aún me recuerdes como yo te recuerdo a tí.

¿Recuerdas todo lo que hemos vivido juntos? No sé si te acordarás, eras demasiado pequeño por aquél entonces, de aquellos atardeceres en la montaña, con los pájaros mirándonos como atontados, y tú y yo disfrutando de lo que mejor sabíamos hacer. No sé si recuerdas aquella piscina siempre a medio llenar, al lado del pequeño gallinero del abuelo, de la higuera y de aquellas excursiones al campo con tus primos pequeños. Los arroyos y las corrientes del río invitaban a bañarse y hacía demasiado calor para el bañador. Recuerdo entre sonrisas tus ojos azules brillando a contraluz y tu pelo rubio bailando con el viento. Teníamos demasiada prisa para caminar, preferíamos llegar volando al mundo idílico de nuestros pensamientos. ¿Recuerdas los paseos por la playa? No nos separábamos ni un instante, siempre de la mano, orgullosos el uno del otro. ¿Te acuerdas de tus amigos y de esas tardes interminables jugando en la calle?

¿Recuerdas la lluvia que chocaba contra los cristales de tus ventanas que tanto te gustaba mirar? ¿Recuerdas las gotas del rocío en tu cara? ¿Recuerdas algún amanecer en la playa? ¿Recuerdas las largas horas mirándonos en silencio y sin necesidad de hablar? ¿Recuerdas a tu hermano pequeño? ¿Y los consejos que le diste? ¿Recuerdas las peleas con tus amigos? ¿Y con tu madre? ¿Recuerdas el viento? ¿Recuerdas el sol? … ¿Aún me recuerdas?

Lo intenté de todo corazón, lo juro. Te di muchas oportunidades, siempre creyendo que volverías a ser el de siempre. Muchas fueron las veces en que eché la vista a un lado, en que hice que no vi. Demasiadas veces pediste perdón, y demasiadas veces el viento se llevó tus palabras.

De veras que di de mí lo máximo que pude. Intenté de todo corazón que cada momento a tu lado fuera único para ti. Intenté hacerte ver que podía darte emociones únicas que nadie más podría. Te enseñé sentimientos que jamás hubieras conocido sin mí. Subimos al cielo y bajamos a la tierra en tan solo un segundo. Y siempre permanecí a tu lado, a cada instante, protegiéndote y haciéndote cada día más fuerte, más sabio, más tú.

Desearía que todo esto no acabase de esta forma y para siempre, desearía seguir este camino a tu lado, enriqueciéndonos el uno del otro, dándolos aliento y calor. Pero hay algo dentro de mí que me está inundando de oscuridad y que me asegura que jamás podré volver a mirar esos ojos color zafiro. No sé que es, pero espero que ella tenga algo mejor que yo y que te dé muchísimas más alegrías y emociones de las que yo pude darte, pero ya sabes que jugar a dos bandas es demasiado peligroso, y a cada raya que te acercabas a ella, te alejabas de mí.

Por cierto, no te preocupes, he dejado todo solucionado. Tus zapatillas siguen mojadas en la ducha, tu taza de colacao sigue rota en el suelo y tu madre sigue llorando en la cocina, sin nadie que la abrace ni la consuele. No intentes llamarme ni buscarme porque me voy lejos, muy lejos. A donde me sepan valorar. Dónde aún me recuerden. Disfruta de la que te apartó de mi lado.

Hasta Nunca.

Firma: Tu Vida.

[Dedicado a tí, Ruben, desde los recuerdos más infantiles del rincón más olvidado de mi pequeño corazón.]

[Wahrheit]

domingo, 31 de mayo de 2009

¿A quién esperas en este viaje?

Mi imaginación me despierta, puntual, como cada día, a la misma hora. Me llama y me reclama, y siento la necesidad de salir a la cubierta de mi barco, a observar la inmensidad del punteado manto negro, como sueños colgados en mi mente. El viento en la cara me devuelve la esperanza y la visión nublada del pasado me recuerda mi misión en esta vida. El aroma de un pasado solitario trae consigo a mi cabeza imágenes que me disparan sus armas cargadas con sentimientos de antaño. Jamás conocí a otro amigo que la inmensidad, ni a otro profeta que yo mismo. Mi delirio fue mi mayor logro y mis imaginaciones formaron mi mundo. La única amistad que conocí fueron mis sueños. Mis preguntas más existenciales fueron mi ciencia. Y el sollozo fue la banda sonora de mi vida.

Jamás conocí a mis padres, ni conoceré a mis hijos. Jamás mis manos sudorosas y frías tocaron las de otro ser. Jamás pude mirarme a un espejo ni tener entre mis dedos la fotografía de mis ancestros. Jamás conocí el amor verdadero. Jamás oí el susurro de las hojas, ni de esos arroyos brillantes, ni de los páramos verdes y cubiertos de rocío. Jamás tocó mi cara el calor del amanecer. Jamás bañó mi cabello el dulce agua de la lluvia. Jamás canté. Jamás reí. Jamás nadie escribió mis cartas de navegación, y si las hubo, jamás las seguí. No hubo delfín que siguiera mi velero, ni isla desierta en que naufragar.

Mas sigo aquí, alentándome con el brusco tacto de madera, sonriendo. Y aunque solo timoneé, jamás me sentí así. Jamás me abandonó la luz que conseguí de esas altas estrellas, como puntos de ilusión que esperan a ser atrapados por mis dedos. Ningún muro me frenó, y ningún otro navío cruzó mi rumbo. Nadie me buscó y a nadie busco. Y sin embargo, solo en este océano negro, parece que las estrellas me protegen y me mantienen a salvo de mi propio miedo interior. Ciegan el temor que siento por dentro y me permiten ver con nitidez mi mundo interior sobre las nubes. No he apartado la vista jamás de proa, a sabiendas de que algún día el espíritu que sentía dentro de mí, el que me motivaba a navegar, sería materializado. Pues aunque el universo fue helado y quemado, mi barco se mantuvo intacto, protegido por mi luz.

Y aunque jamás comprendí mis orígenes…aunque jamás entendí mi existencia… aunque mis pasos siguieran un camino desconocido…aunque la soledad sea mi acompañante el resto de mi vida…y aunque la oscuridad intente conquistar mis miedos; llegué por fin a la playa que lleva mi nombre escrito en su aire. Ya olí el mar y la campiña verde. El alba me acariciaba mientras me dormía como la madre que nunca tuve, y me meció en su falda el campo. Y las lágrimas mojaron mis mejillas por la belleza de mis pensamientos. Y volví a vivir y a soñar, y supe que jamás estaría solo tan cerca de mí mismo. Tan cerca de los valles que cantaban mis sueños, tan cerca de los ríos que dibujaban mis ilusiones, tan cerca del mar que balbuceaba mis pensamientos; tan lejos del miedo.

Jamás vi un solo barco que siguiera la espuma que dejaba al pasar, más sé que mi rastro perdurará hasta el fin de los días, a la espera de esa luz que lo abra de nuevo. ¿Has visto acaso el amanecer? ¿Te ha acariciado acaso la vida? ¿Te has abrazado acaso a tus ilusiones?, ¿Has realizado alguna vez tus sueños más profundos?, ¿O es que no crees que navegas solo en este barco que tanto tiempo hace que manejas?...

lunes, 11 de mayo de 2009

Desperta!

Cada cop que ho recordo tot, un soroll dins del meu cap irromp la calma que hi regnava fins llavors, i com si m’agafés dels peus i em sacsegés ben fort, em colpeja un cop i un altre mentre la meva visió impotent se’l mira mig plorant de ràbia. El meu cos trencat mai l’he sentit, mai m’ha fet mal. La matèria sempre havia sigut com una anestèsia per la vida, com un somnífer contra el qual s’ha de lluitar per tornar al món real. Una lluita que mai he aconseguit guanyar, potser perquè mai m’he cregut capaç de fer-ho realment, mai m’he considerat capaç de foradar la dura i brillant roca amb aquestes mans adormides. Però era el meu cor el que em davallava dia i nit. Semblava com si tota la son que tenia el meu cos fos l’hiperactivitat del meu cor, com si d’una balança es tractés, equilibrant el meu interior, i contra més sofria, més adormit em trobava, i més submergit al món dels somnis, del qual difícilment s’en pot sortir a voluntat.


Cada martellada que rebia el meu cos, ennegria la meva ànima més i més. El somni cada cop més profund és un joc molt ben muntat, on contra més t’adorms més ganes de dormir tens, caient en un pou sense fi, esperançat que algun dia tornaràs. I mentre caic, observo l’escenari de la meva vida on tot és obscuritat i por. Els actors com quimeres em busquen i m’hi claven la mirada com ullals al meu cap. La música sona intrigant i fúnebre darrera meu, els violins són udols que surten del més profund de la gola del meu esperit i els tambors marquen les passes dels meus monstres interiors. Em persegueix una emoció, la més forta que mai he sentit, els sons s’ajunten i es destrossen, les columnes trenquen i col·lapsen, tot és a sobre meu i em fa miques. Sento com el pit s’estreny, intento aixecar-me però el meu cos és mort. Les meves pors comencen a devorar-me. I jo crido fins trencar les cordes vocals i treure sang per la boca. Però hi ha llum. S’abaixa el teló.


Se n’ha anat la foscor i les pors. Ara acaricia les meves oïdes el so d’un riu i els ocells. El cel com l’etern blau, a sobre el cap, i el sol ataronjat, m’enlluerna. El mal de cap ja no hi és, ni hi ha presència de l’escenari abatut. Podria haver estat un somni, però el meu interior és tan brillant que no hi té cabuda cap tipus de por. Sóc despullat i sóc lliure. Sóc aire i brisa, i sóc gespa. Sóc els grocs camps de blat que inunden la visió de l’alba. Sóc la muntanya més alta i el pou més baix. Sóc la selva i sóc la fulla. Sóc el mar. Sóc l’univers. S’arrissen totes les estrelles del meu cos i brillen com punts d’esperança dins meu. Poden continuar bordant els gossos de color negre, que ara llueixen davant meu com música eterna. I ressegueixo el rastre de la llàgrima que em va portar la llum, encara als meus ulls.


Va ser ella qui em va recordar què sóc, qui em va portar de nou el missatge de l’infinit. Va ser el camí que va descriure per la meva galta el que em va dirigir els passos cap a la felicitat que tant busco. Relliscava fina i sabia, sabent on m’hauria de portar. I cantant una cançó que deia que l’únic monstre era jo, i que la obscuritat només era un malson. No necessito pas lluitar contra cap ésser del mal, sinó lluitar contra mi mateix i aquestes ganes innates que té l’ésser humà per continuar dormint. No existeix cap perill ni cap necessitat, només he de continuar caminant per trobar la felicitat, felicitat que trobaré quan cregui en el poder de les meves mans per fer caure el teatre del malson que continuo vivint i, per fi, obri als ulls per observar la immensa explanada verda on m’havia quedat adormit.

lunes, 13 de abril de 2009

La Volta al Món en 80 anys

Mai m'ha agradat excessivament expressar el que sentia per dins, potser perquè creia que no tenia res interessant a dir, o perque la vergonya que la societat imposa indirectament als nens sobre tot allò relacionat amb expressar els seus sentiments havia calat força en mi. Però quan un "es fa més gran" i va guanyant experiència, comença a preguntar-se algunes qüestions que semblen estar per l'ambient de forma quasi autoacceptades. Algunes persones només s'ho pregunten durant uns segons i ho deixen correr, i encara que mai ho hagi expressat, a mi mai m'ha agradat no entendre alguna cosa. Sempre he hagut de buscar el sentit a les coses, poder comprender el mínim detall. No entenia (ni ho faig ara) com la gent pot conformar-se amb un simple argument falaç com potser: "Això és així perque Déu ho ha volgut" o simplement "És així perque és així". Mai m'ha agradat que quan intentava entendre una cosa, s'em prengués el pel com a un nen petit.

Quan surts al carrer un milió de preguntes poden bombardejar el teu cap en un sol instant. Quedar-te allà palplantat observant la infinitat mentres intentes trobar la solució a totes les qüestions que han aparegut de sobte com d'imprevist. Intentar explicar la vida, el sentit de la teva propia existència, ¿Que som? i perquè som aquí, quina es la nostra finalitat. Intentar explicar la realitat que ens envolta, jugar amb l'entorn totalment. El món és un conjunt infinit de casualitats i probabilitats de les quals nosaltres només prenem unes quantes que anomenem "comunes" o "típiques". Quedar-se assegut i observar la realitat ja és una presa de decisions i de probabilitats, aquesta és la realitat que coneixem. Però hi ha una molt més amplia, amb la qual podem jugar i divertir-nos, descobrint un món molt més ampli i fascinant.

Per això he decidit ara, sortir a conéixer aquest món que s'amaga darrera la porta, aquesta porta a la que sembla impossible arribar, però a la que mai s'ha d'arribar, perque sempre s'ha estat allà. Per sort o per desgràcia jo vaig néixer en aquest món fa ara 17 anys, 3 mesos, 1 dia i 1 hora. Desde llavors que anat acceptant cada cop més coses que ningú m'ha explicat, com a certes. Fins al punt que m'han intentat imposar que cregui que la vida és així perque sí, i que res se li pot fer, que no puc trobar cap motiu a l'existència humana. Per això avui obriré la porta que sempre he tingut davant i mai he volgut obrir. No només coneixeré el món físicament, entendré perque tot funciona com funciona a aquesta realitat aparent, sino que com soc JO el que creà aquest món (ja que sóc jo el que el percebo) intentaré arribar espiritualment a l'explicació de tot aquest cúmul de preguntes que ara tinc al meu cap.

M'és totalment impossible de quedar-me aquí parat, observant el televisor, treballant durant 45 anys en una indústria amb la vida més monòtona possible, treballant per conseguir uns diners (que lucraran a bancs, polítics mafiosos i d'altres sangoneres) i que suposadament els haig de conseguir com una benedicció del cel per comprar i adquirir coses que no necessito ni necessitaré; tenint 15 dies (i un mes a les millors ocasions) de vacances l'any per acabar anant amb la meva dona i els meus moderns i pijos fills a Blanes, com cada any, amb el nostre cotxe nou cap al nostre xalet, també nou. Què se n'ha fet del món exterior? Tantes coses per descobrir, i tantíssimes coses que estem deixant córrer, per creure que aquest Status Quo és la raó de l'existència humana.

Per això començo ara el meu viatje cap a terres desconegudes. Estimaré la meva vida, positivament, en uns 80 anyets, dels quals ja porto malgastats quasi 20 (un quart!!). Això significa que només em queda, sent esperançadors, tres quarts del que porto. Si en un quart no he fet res més que despertar, espero que amb els tres quarts que em queden podré descrobrir tot el que vull a la vida, i decidir la meva vida com JO la vull, i no com la vol un banquer. Sense fronteres (perque naturalment no les hi ha), sense lleis (fóra de les naturals i "morals"), sense dictats ni pautes, vull ser com quan just vaig néixer: Lliure.

I aquest viatge començarà molt aviat, potser ja ha començat, o potser trigarà més del que em penso, però el noto molt a prop. I tinc claríssic que aquest viatge al voltant del meu món i la meva realitat, on descobriré tot el que vull descobrir, on jugaré amb la realitat i l'entorn, on coneixeré tot el que sempre he volgut descobrir, i on arribaré a estimar tot el món on visc, com a únic i meravellós; durará exactament, ni més ni menys, que el que duri la meva preciada i efímera vida.