sábado, 3 de octubre de 2009

Diàleg de la nit i l'ego

Estirado en la hierba observaba, entre el sonido de los grillos y el movimiento de las hojas, un cielo totalmente repleto de millones de puntos brillantes que dejaban, como entrever en la oscura noche, la existencia de una luz cegadora detrás de esas pequeñas y lejanas marcas agujereadas sobre ese extraño manto negro. Una luz que, después de millones de años de un heroico viaje a través del vacío, llegaba debilitada pero insistente, noche tras noche para iluminar mi pensamiento.

-¿Porqué a mí? ¿Porqué sois tan bellas y motiváis con vuestra belleza a que caiga en tantas preguntas que solo me conducen a la demencia?

Permanecía atento, segundo tras segundo, intentando descifrar los misterios de mi yo interior. Una visión pasó por mi cabeza como un flash back y enseguida retrocedí miles de años en un solo segundo y en un mismo lugar, pues sabía que eso era inherente al propio ser, La historia del todo, ya que para acceder a ella solo hay que usar la imaginación. Sabía que también nosotros somos, en realidad, polvo de estrellas, y sabía que su pasado, también narra la historia de mis propios orígenes. Meditando volé lejos, muy lejos en busca de mi nacimiento como ser. Pude ver demonios y ángeles y más de una vez me perdí en la historia y contemplé ideas y opiniones gritar desesperadamente mientras ardían en una hoguera. Ningún pasado me paró en mi búsqueda y aunque no paré incansable, jamás encontré algo que me pudiese definir. Y cuando hacía apenas escasos segundos que había comenzado mi viaje, una enorme explosión concentrada en el átomo más pequeño me devolvía a la realidad de mi presente.

-¿Soy yo, realmente? El recuerdo de aquellos que contribuyeron a la historia de la humanidad, y por tanto, del conjunto de "concepciones del yo" de la historia del universo ha quedado simplemente como ideas u opiniones arrojadas al fuego o catapultadas a los dogmas de alguna religión. Todas ellas, describen un mundo que fluye constantemente y las que intentan describir el que no lo hace, acaban siendo destruidas por la cesión de sus propios cimientos ante su peso moral.

La noche continuaba callada.

-Y si yo veo mi mundo tal como es, ¿Es pues toda la realidad exterior un simple espejo de mi interior? ¿Fluye acaso porque yo fluyo y ella debe mostrarse tal y como YO soy? O, ¿Es el concepto de YO el que se parece a un conjunto universal? ¿Es YO la opinión del conjunto o YO opino sobre mi reflejo?

La escena nocturna quedó momentáneamente iluminada por la presencia de una estrella fugaz.

-Nuestra historia se basa en las concepciones de los propios YO de la historia anterior a la nuestra. Cada concepción del Yo propio era pues la concepción propia del mundo exterior. Y es sobre eso que construimos nuestras bases filosóficas para determinar con estas opiniones la naturaleza de las opiniones buenas, malas, correctas o divinas. No obstante, ¿serán esas opiniones recordadas por vosotras, pequeñas estrellas, divinos misterios de un universo antiguo delante de nuestros ojos, si toda la humanidad muere? ¿Será la presencia humana tan efímera como una estrella fugaz o será su objetivo dejar un recuerdo imborrable en la naturaleza y el universo común?

Y el silencio se hacía cada vez más dueño y señor de mis labios y de mis palabras. Al igual que el miedo.

-Quizás sea ese el motivo, de la existencia humana. Quizás nuestra concepción sea el de opiniones, que puede ser que sean sobre la naturaleza. Puede que, al fin y al cabo, nuestra existencia se deba al juego patético de alguna mente con sus ideas. Puede que la percepción del YO sea puramente química, o incluso una ilusión. Puede que nada tenga sentido para un ser humano. O puede que ya estuviéramos aquí con un destino fijo, pues siendo meras opiniones, solo tenemos la finalidad de otorgar la visión de un concepto...

Y las nubes se apartaron, aclarando un cielo majestuoso que mostraba una enorme y amarillenta Luna en el medio. El viento empezó a soplar fuertemente y el lago empezó a remover sus aguas. Los rayos de la luna iluminaron mis ojos y un calor indescriptible rodeó mi cuerpo y me obligó a cerrar los ojos y escuchar mi alrededor con atención. Y fue entonces, que dejé de sentirme solo en la noche.

-Así que no sólo somos pequeños pasatiempos.- Sonreí, mientras hablaba con la noche- De hecho ni siquiera somos, ¿no es así? Así que era eso. Por fin lo entiendo.

El viento ahora se había convertido en una suave caricia en mis pensamientos.


-Ningún ser ha creado jamás nada ni a nadie con la intención de hacernos ver una realidad maravillosa. Jamás hemos diferido en nada con cualquier otro elemento real. No es que seamos opiniones ni seres cuya finalidad sea explicar lo que ven.


Me estremecí por mis propios pensamientos, más me dejé con placer que mis cuerdas vocales siguieran escribiendo mis ideas en la partitura de la noche.

-La historia del universo, su creación, fue la nuestra. La evolución de todos los seres del universo, fue la nuestra. Cada nacimiento nos aportaba una nueva pequeña opinión de la realidad y cada muerte o asesinato nos la quitaba. La historia humana es la historia de las opiniones y concepciones sobre cada uno de los aspectos de esta realidad que tenía cada ser humano que pisó este planeta. Y ninguno de nosotros estamos aislados de ninguno de ellos. Somos de hecho la misma cosa. Pero no somos ni un reflejo ni una opinión. Somos la idea propia del YO que intenta darse una explicación así misma de su propia existencia. Somos la mente del propio YO. Si todos nosotros queremos explicar una naturaleza y una realidad que, casualmente, se parece y es inherente a todos y cada uno de nosotros, ¿no estamos en realidad describiendo la naturaleza de un YO común y total? -Tomé aire y pensé en lo que acababa de decir.- ¿Y porqué debería el mismo universo y realidad que nos ha otorgado la razón y los sentimientos, engañarnos en este aspecto? No existiría tal causa que nos hiciera diferir del YO total.

Las estrellas escuchaban.

--Es como una única persona cuya finalidad en la vida fuese la de describir la existencia de su propio YO y su propia razón. Él sería su propio YO pero a la vez formaría parte de cada uno de los pequeños elementos que otorgasen argumentos u opiniones, a lo largo de su vida, sobre qué es realmente y de donde proviene esa capacidad para comprender la realidad que le envuelve. Eso es lo que nos ocurre, ¿No es así querida noche? Somos un YO absoluto totalmente unido a la realidad y al universo que usa la humanidad como su razón para explicar su propio YO y su propia existencia. ¿Formamos pues parte de un conjunto inmutable en espacio y tiempo?-Callé. Y continué.- ¿Es esa la causa de la vida? ¿Explicar qué es precisamente la vida?

Unas gotas caían suavemente ahora sobre mi cuerpo. Pero más que sentirme mojado me sentía completamente vivo al comprender que yo también formaba parte de cada una de esas gotas que mojaban mi cabello.

-¿No crees que es un poco estúpido que me hable a mí mismo? Aunque teniendo en cuenta que la razón de mi existencia es un diálogo constante conmigo mismo sobre mi propio yo, la verdad es que empiezan a surgirme nuevas dudas sobre lo que es lógico o no.


Pero aunque mis pensamientos no rondaron otra temática en toda la noche, aún restan, en este momento, muchas horas para que el amanecer pueda esclarecer alguno de mis pensamientos. Sigo pensando e intentando darme una propia explicación de mi existencia, y de mi lugar en el todo y en la historia de la explicación del universo como el YO.

Y es que jamás ansié tanto volver a ver el Sol...Quizás él pueda responderme si es posible ver el bosque dentro del mismo…

[Wahrheit]